jueves, 26 de diciembre de 2013

La viola d'inverno - La viola de invierno

Letra y música de Roberto Vecchioni (2002).
La idea está tomada de una leyenda de los indios pieles rojas, según la cual cada uno de nosotros, antes de morir, escucha un sonido particular.






Arriverà che fumo o
che do l'acqua ai fiori,
o che ti ho appena detto:
"scendo, porto il cane fuori",
che avrò una mezza fetta
di torta in bocca,
o la saliva di un bacio appena dato,
arriverà, lo farà così in fretta
che non sarò neanche emozionato...

Arriverà che dormo o sogno,
o piscio o mentre sto guidando,
la sentirò benissimo suonare
mentre sbando,
e non potrò confonderla con niente,
perché ha un suono maledettamente eterno:
e poi si sente quella volta sola
la viola d'inverno.

Bello è che non sei mai preparato,
che tanto capita sempre agli altri,
vivere in fondo è così scontato
che non t'immagini mai che basti
e resta indietro sempre
un discorso
e resta indietro sempre
un rimorso...

E non potrò parlarti, strizzarti l'occhio,
non potrò farti segni,
tutto questo è vietato
da inscrutabili disegni,
e tu ti chiederai che cosa vuole dire tutto
quell'improvviso starti intorno
perché tu non potrai,
non la potrai sentire la mia viola d'inverno.

E allora penserò che niente ha avuto senso
a parte questo averti amata,
amata in così poco tempo;
e che il mondo non vale un tuo sorriso,
e nessuna canzone è più grande
di un tuo giorno
e che si tenga il resto,
me compreso, la viola d'inverno.

E dopo aver diviso tutto:
la rabbia, i figli, lo schifo e il volo,
questa è davvero l'unica cosa
che devo proprio fare da solo
e dopo aver diviso tutto
neanche ti avverto che vado via,
ma non mi dire pure stavolta
che faccio sempre di testa mia:
tienila stretta la testa mia.
Llegará mientras fumo
o estoy regando las flores,
o después de haberte dicho:
"bajo, llevo el perro afuera",
y tendré media rebanada
de pastel en la boca,
o la saliva de un beso recién dado,
llegará, lo hará tan de prisa
que ni siquiera estaré emocionado...

Llegará que duermo o sueño,
o meo o mientras estoy manejando,
la escucharé muy bien tocar
mientras derrapo,
y no podré confundirla con nada,
porque tiene un sonido malditamente eterno:
y además se escucha sólo esa vez
la viola de invierno.

Lo bello es que nunca estás preparado,
ya que le pasa siempre a los otros,
vivir en el fondo es tan descontado
que no te imaginas jamás sea suficiente
y queda atrás siempre
un discurso
y queda atrás siempre
un remordimiento...

Y no podré hablarte, guiñarte el ojo,
no podré hacerte señales,
todo esto está prohibido
por inescrutables designios,
y tú te preguntarás que quiere decir todo
ese improviso dar vueltas a tu alrededor
porque tú no podrás,
no podrás escuchar mi viola de invierno.

Y entonces pensaré que nada ha tenido sentido
con excepción de haberte amado,
amado por así poco tiempo;
y que el mundo no vale una sonrisa tuya,
y ninguna canción es más grande
que un día tuyo
y que se quede con el resto,
yo inclusive, la viola de invierno.

Y después de haber compartido todo:
la pasión, los hijos, el asco y el vuelo,
ésta es de veras la única cosa
que debo propio hacer yo solo
y después de haber compartido todo
siquiera te aviso que ya me voy,
mas no me digas también esta vez
que hago lo que me viene a la cabeza:
abrázala fuerte esta cabeza mía.


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